Y cuando te las encuentras huyes del fuego sordo que hace mojar los pies fríos y decimos "no, no, no es para mi" con el dolor estomacal y las píldoras ineficientes en el interior tratando de sobrellevar la situación cual fama en época estival, abriendo paso a un repertorio ininteligible de razones extravagantes sin puntos, comas ni márgenes. Luego de la tortura nos damos cuenta que es lo mejor que nos ha pasado en la vida y agradecemos los maravillosos momentos que nos trae, esos instantes mas felices que se debaten entre dolor y alegría, entre sangre, sudor, gritos y lágrimas de amor.
La vida me ha ordenado y obedezco con amor, de manera que me quede mirándola en un momento y no comprendí lo que ocurría, quede cual cronopio mojado por la incertidumbre del futuro, hasta que me desperté y vi la luz del amanecer que corto el camino en el que huía de mi misma, donde me encontré de frente con el Rey Octavio, quien me ordenó alistar los preparativos y vestir una pijama rosa amapola, para recordar viejos tiempos.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.